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General Las Heras

El INTA cierra la Estación Experimental AMBA y crece la preocupación en el conurbano.

La medida se inscribe en el achique del Estado impulsado por las políticas libertarias de Javier Milei y pone fin a más de 15 años de trabajo científico en el área metropolitana.

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El Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) formalizó el cierre de la Estación Experimental AMBA, en el marco del proceso de reducción del aparato estatal en ciencia y técnica. La resolución pone fin a más de 15 años de trabajo científico orientado al cinturón frutihortícola y a la agricultura familiar del área metropolitana bonaerense.

Aunque la medida quedó oficializada recientemente, trabajadores y representantes gremiales sostienen que el vaciamiento comenzó meses atrás. En junio, más de 100 investigadores, técnicos y empleados administrativos fueron trasladados a otras sedes sin instancia de consulta sindical. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) calificaron la decisión como una “medida ilegal” y advirtieron que la reasignación “destruye el perfil laboral” de quienes integraban la estación, además de constituir un paso previo a posibles despidos dentro del plan de ajuste general del organismo.

Trabajo territorial y enfoque productivo

La Estación Experimental AMBA desarrollaba tareas directas con productores del conurbano, incluida la La Plata, acompañando a pequeños agricultores urbanos y periurbanos. Su perfil se diferenciaba por el énfasis en agricultura familiar, agroecología y asistencia técnica adaptada a espacios productivos reducidos, en contraste con modelos más extensivos y centralizados.

El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, rechazó públicamente la decisión y vinculó el cierre a una política nacional que —según afirmó— perjudica a pequeños productores. El funcionario integra el gabinete del gobernador Axel Kicillof y cuestionó la falta de fundamentos técnicos para justificar la medida.

Terrenos bajo la lupa

En paralelo, técnicos de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) realizaron relevamientos y mediciones en los terrenos que ocupa la estación, ubicados entre Ituzaingó y Castelar, en una zona estratégica del conurbano. La intervención alimentó interrogantes sobre el destino de esas tierras y si podrían destinarse a procesos de venta o desarrollo inmobiliario, más allá de lo que oficialmente se presenta como un procedimiento administrativo habitual.

Programas en incertidumbre

Entre las iniciativas que quedan sin definición figura un programa de genética avícola que había ganado reconocimiento en el sector productivo. Desde una de sus agencias se desarrolló la raza de gallinas ponedoras “Negra INTA” y se avanzaba en la consolidación de la línea “Rubia INTA”, orientadas a pequeños productores bajo criterios agroecológicos. El programa no solo abastecía ejemplares sino que generaba ingresos propios para sostener parte de la estructura local.

Con el cierre formalizado, las reproductoras y los núcleos genéticos permanecen sin precisiones sobre su continuidad o eventual traslado. Otras líneas vinculadas a horticultura, ganadería y floricultura también aguardan definiciones, dejando en un escenario de incertidumbre proyectos que llevaban años de desarrollo en el territorio.

La clausura de la Estación Experimental AMBA reabre el debate sobre el rol del Estado en la asistencia técnica y la investigación aplicada en zonas periurbanas, en un contexto donde la producción de alimentos frescos en el conurbano cumple una función estratégica para el abastecimiento regional.

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