28.9 C
General Las Heras

Arranca febrero y los aumentos vuelven a apretar el presupuesto familiar.

Con subas en transporte, alquileres, prepagas, telecomunicaciones y tarifas energéticas, el segundo mes del año profundiza la presión sobre los ingresos.

spot_img

El comienzo de febrero reactiva una secuencia de aumentos que impacta de manera directa en la vida cotidiana. Con ingresos todavía ajustándose, el nuevo mes llega con correcciones de precios en servicios esenciales y gastos fijos que vuelven a poner en tensión el presupuesto de los hogares.

El transporte público es uno de los primeros rubros en reflejar el ajuste. En la provincia de Buenos Aires, las tarifas de colectivos suben un 4,5%, lo que redefine el costo de los viajes diarios. El boleto más corto supera los 720 pesos y los recorridos más extensos rozan los mil, encareciendo especialmente a quienes dependen del transporte para trabajar o estudiar. En la Ciudad, el subte también acompaña la tendencia: el pasaje con SUBE registrada se ubica por encima de los 1.300 pesos, mientras que el Premetro actualiza su tarifa.

La vivienda vuelve a ser otro punto sensible. Febrero trae nuevas actualizaciones para los inquilinos, con aumentos significativos en los contratos que aún se rigen por la ley derogada, donde los ajustes anuales superan el 34%. En los acuerdos firmados bajo el esquema actual, los incrementos dependen de la periodicidad pactada, pero en todos los casos implican una suba concreta del gasto mensual destinado al alquiler.

En paralelo, la salud privada suma un nuevo ajuste. Las empresas de medicina prepaga aplican un aumento cercano al 3% tanto en las cuotas como en los copagos. Aunque el porcentaje es moderado, se integra a una cadena de incrementos consecutivos que, acumulados, pesan cada vez más en la economía de las familias.

Las comunicaciones tampoco quedan al margen. Cable, Internet y telefonía registran nuevas subas, impulsadas por actualizaciones salariales en el sector. Las facturas llegan en febrero con incrementos que varían según el prestador, pero que refuerzan la tendencia alcista en un servicio ya indispensable para el trabajo, el estudio y la vida diaria.

El último eje de impacto está en la energía. Con la puesta en marcha del nuevo Registro de Subsidios Energéticos Focalizados, el Gobierno busca repartir el costo de la luz y el gas de manera más uniforme durante el año. La intención oficial es evitar picos abruptos en los meses de mayor consumo, aunque el valor final de las boletas seguirá dependiendo del nivel de uso y de la situación económica de cada hogar.

Así, febrero arranca con una agenda cargada de ajustes que atraviesan distintos aspectos de la vida cotidiana. Un escenario que obliga a recalcular gastos, priorizar consumos y volver a medir el alcance real de los ingresos en un contexto de precios todavía en movimiento.

spot_img

Noticias mas vistas

spot_img