16.2 C
General Las Heras

Kicillof se reunió con iglesias evangélicas en medio de la preocupación por el avance de la pobreza.

El gobernador bonaerense analizó el impacto del ajuste y la creciente demanda social junto a referentes religiosos, que advirtieron sobre un escenario “preocupante” y cada vez más fragmentado

spot_img

En un contexto de deterioro social y económico, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, mantuvo un encuentro con autoridades pastorales evangélicas para analizar el avance de la pobreza y el impacto de la crisis en los sectores más vulnerables.

La reunión se dio en medio de una creciente preocupación por la pérdida del poder adquisitivo, el ajuste económico y el aumento sostenido de la demanda en comedores y espacios comunitarios. Según trascendió, uno de los ejes centrales fue la necesidad de reforzar la asistencia social y sostener el entramado comunitario frente a un escenario cada vez más complejo.

Durante el encuentro, se destacó el rol clave de las iglesias en los territorios, donde muchas veces funcionan como primera red de contención. En ese sentido, se remarcó la importancia de fortalecer el trabajo conjunto entre el Estado y las organizaciones sociales y religiosas para evitar una mayor fragmentación social.

Diagnóstico desde las iglesias

Las voces eclesiásticas coincidieron en describir un panorama crítico. El obispo de Quilmes, Carlos José Tissera, fue contundente: “La situación social y económica que estamos viviendo la calificaría como preocupante”.

El referente religioso advirtió además que los programas de asistencia atraviesan dificultades, con montos “prácticamente congelados” frente al aumento del precio de los alimentos, y una caída en las donaciones debido a que muchas familias apenas logran cubrir sus propias necesidades.

Desde la diócesis de Azul, Hugo Manuel Salaberry profundizó el diagnóstico con una mirada estructural. “Estamos en una situación dura, áspera, conflictiva que genera más desunión”, afirmó, al tiempo que cuestionó el impacto de las políticas económicas sobre el empleo.

“Para la mayoría de nuestra gente, el patrimonio es su trabajo. Si no tiene trabajo pierde el patrimonio”, sostuvo, en referencia a sectores como la industria textil y la construcción, claves por su capacidad de generar empleo.

En la misma línea, el obispo auxiliar de Bahía Blanca, Pedro Fournau, alertó sobre el deterioro del mercado laboral y sus consecuencias sociales. “Hay una gran preocupación por conservar el trabajo y por la necesidad de sumar ‘rebusques’ para llegar a fin de mes”, señaló.

Fournau también advirtió sobre el avance de problemáticas como las adicciones y la ludopatía entre jóvenes, y vinculó ese fenómeno con la retracción del Estado: “Cuando se corre el Estado y se debilita la comunidad, aparece el narcotráfico dando sus propias respuestas”.

Un escenario en tensión

Más allá de los matices, todas las voces coincidieron en un punto central: el aumento de la demanda social es el principal indicador de la crisis. “Cuando la gente empieza a venir cada vez más a tu puerta, el asunto no está bien”, resumió Salaberry.

En ese marco, el encuentro entre el Gobierno bonaerense y las iglesias dejó en evidencia la magnitud del desafío: sostener el tejido social en un contexto donde la pobreza y la desigualdad ya no son una advertencia, sino una realidad que atraviesa a amplios sectores de la sociedad.

spot_img

Noticias mas vistas

spot_img