Murió Taty Almeida, una de las voces históricas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora

A los 95 años falleció la referente de derechos humanos que durante décadas sostuvo la búsqueda de memoria, verdad y justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida.

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La muerte de Taty Almeida generó una profunda conmoción en los organismos de derechos humanos, el ámbito político y distintas organizaciones sociales de todo el país. A los 95 años falleció una de las figuras más reconocidas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, símbolo de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en Argentina.

Su nombre completo era Lidia Estela Mercedes Miy Uranga. Nacida el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, trabajó como maestra durante varios años hasta que un hecho marcó para siempre su vida: la desaparición de su hijo Alejandro Almeida.

Alejandro era estudiante de Medicina, trabajaba en la agencia estatal Télam y militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Tenía 20 años cuando fue secuestrado y desaparecido el 17 de junio de 1975, durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.

Luego de la desaparición de su hijo, Taty encontró una agenda donde Alejandro había escrito poemas. Entre esos textos apareció una frase que con el tiempo se transformó en parte de la memoria colectiva: “Si la muerte me sorprende…”.

Años después, esos escritos fueron publicados por ella y se convirtieron en una forma de mantener viva la historia y la voz de Alejandro.

“Alexandro me parió a mí”, solía decir Taty para explicar cómo aquella tragedia transformó su vida. La desaparición de su hijo la llevó a conocer en profundidad su militancia y a convertirse en una referente de una lucha que trascendió su propia historia personal.

En 1979 se acercó a Madres de Plaza de Mayo, donde encontró junto a otras mujeres un espacio de organización y resistencia. Con el tiempo formó parte de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, desde donde participó durante décadas en marchas, actos y actividades en defensa de los derechos humanos.

Su historia también estuvo atravesada por un fuerte contraste familiar: provenía de un entorno vinculado al Ejército, pero la búsqueda de su hijo desaparecido modificó completamente su mirada y la llevó a recorrer un camino de compromiso democrático.

Durante casi cuatro décadas estuvo presente en las rondas de los jueves en Plaza de Mayo y en diferentes espacios educativos y sociales, transmitiendo a nuevas generaciones la importancia de preservar la memoria histórica.

Junto a otras referentes como Nora Cortiñas, fallecida en 2024, se convirtió en una de las imágenes más reconocidas de la lucha de las Madres.

En los últimos años había reflexionado sobre la continuidad del movimiento y la transmisión de ese legado: “Quedamos 3 madres y 2 abuelas, pero estamos tranquilas porque la posta ya la hemos pasado”, había expresado.

Con su fallecimiento se va una protagonista central de la historia reciente argentina. Su recorrido quedó asociado a una lucha nacida del dolor, pero transformada en una defensa permanente de la democracia y los derechos humanos.

Foto: Guido Piotrkowski

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