Santander cerró su sucursal local y profundiza el achique de su red en el interior

Tras una década de funcionamiento, la entidad dejó de operar en la ciudad en medio de un fuerte proceso de reducción de sucursales y avance de la banca digital

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La postal del edificio cerrado frente a la plaza principal ya forma parte de una transformación que se repite en distintas ciudades del interior bonaerense. La salida de Banco Santander de la ciudad no solo representa el final de una sucursal que funcionó durante más de una década, sino también un nuevo capítulo en el cambio de modelo que atraviesa el sistema financiero argentino.

La decisión de la entidad se inscribe dentro de un proceso de reducción de estructura física que viene profundizándose desde hace varios años. El fenómeno combina digitalización, disminución de costos operativos y una caída sostenida de la atención presencial, especialmente en localidades medianas y pequeñas.

Aunque el avance de las aplicaciones móviles y las billeteras virtuales modificó los hábitos de millones de usuarios, el cierre de sucursales sigue generando un fuerte impacto en ciudades donde la actividad bancaria continúa siendo un servicio esencial para jubilados, comerciantes y vecinos que aún dependen de la operatoria tradicional.

La situación también refleja una tendencia más amplia. En poco más de dos años, Santander redujo más de una cuarta parte de su red física en el país, pasando de cerca de 395 sucursales a fines dell 2022, a 297 hacia fines de 2025. El ajuste convirtió a la entidad en uno de los bancos privados que más achicó su presencia territorial en Argentina.

La preocupación no se limita únicamente a los clientes. Detrás de cada cierre aparecen interrogantes laborales, traslados de personal y programas de retiros voluntarios. Desde La Bancaria vienen advirtiendo que el proceso de modernización tecnológica está acompañado por una reducción estructural de puestos de trabajo y una menor cobertura de servicios financieros en el interior.

En paralelo, la incertidumbre crece en otras localidades de la región ante versiones sobre posibles cierres de nuevas sucursales. La reorganización bancaria ya alcanzó a Navarro y avanzará sobre Marcos Paz, mientras que los usuarios deberán concentrar sus operaciones en ciudades como Cañuelas, Lobos o Luján.

Desde la delegación local de ANSES informaron que las jubilaciones y pensiones que se abonaban a través del Santander fueron transferidas al Banco de la Provincia de Buenos Aires, con el objetivo de garantizar la continuidad de los pagos sin interrupciones.

Más allá de los argumentos empresariales vinculados al uso de nuevas tecnologías, el cierre deja una discusión abierta: hasta qué punto la transformación digital puede reemplazar completamente la atención presencial en comunidades donde el banco sigue siendo una pieza central de la vida económica cotidiana.

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