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Con un discurso «desobediente» y feminista de Rita Segato inaguro la Feria del libro

El secretario de Cultura de la Nación, PABLO AVELLUTO, tuvo que esperar unos cinco minutos para comenzar su discurso durante el acto de apertura de la 45º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, al ser abucheado por parte de los presentes en el salón Borges de La Rural.

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El secretario de Cultura de la Nación, PABLO AVELLUTO, tuvo que esperar unos cinco minutos para comenzar su discurso durante el acto de apertura de la 45º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, al ser abucheado por parte de los presentes en el salón Borges de La Rural, adonde se llevaba adelante la ceremonia.

Gran parte de los manifestantes, que fueron obligados a abandonar las instalaciones, repudiaron la creación de la Universidad de Formación Docente, aprobada por ley aunque aún no implementada que implicará el cierre de 29 institutos de formación docente; en tanto que otro grupo abucheó al secretario al grito de ‘que venga Rita‘.

Si bien Avelluto repasó logros como la renovación del Teatro Nacional Cervantes y la participación argentina en la Feria del Libro de Bogotá en 2018, o la realización del Congreso Internacional de la Lengua Española en la ciudad de Córdoba hace menos de un mes, la hostilidad de parte del público fue notoria, a tal punto que la presidenta de la fundación el Libro, Teresa Carbano, pidió al micrófono: ‘respetemos a los funcionarios‘.

Por otra parte la reconocida antropóloga Rita Segato fue la encargada de dar inicio al evento más importante de la industria editorial local. Es la tercera mujer en inaugurar la feria de forma consecutiva.

Muy esperada y aplaudida, pasadas las 20 -tras el discurso accidentado del secretario de Cultura – en la Sala Borges de La Rural, Segato leyó un texto acerca de las «virtudes de las desobediencias», con referencias al feminismo, al pluralismo, a la lengua española, a Europa y América latina, y al mundo editorial.

Segato habló de sus propias desobediencia, como cuando en su infancia se negaba a escribir en la escuela en «modo del tú», y al malestar que le produjo el discurso de Gabriel García Márquez al ganar el Premio Nobel de literatura, acerca de la soledad de América Latina. «Parecía decir que América Latina estaba sola porque Europa no la miraba».

Hizo mención, también, a la situación de la industria editorial nacional, a la destrucción que tuvo en la dictadura y la década del noventa, y a modo de homenaje mencionó algunas editoriales que sobrevivieron «a los peores momentos».

Sobre el final, llamó a construir la propia desobediencia en lo que refiere al feminismo y la lucha de las mujeres. «No confundamos el Ni Una Menos con el Me Too». «Cada movimiento y cada feminismo solo puede ser construido con los elementos de su propia historia».

Fuente:Perfil

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