El nuevo aumento en las tarifas de colectivos en la provincia de Buenos Aires volvió a exponer el impacto de la política de subsidios del Gobierno nacional sobre el transporte público. Con un ajuste que alcanza el 11%, el boleto mínimo en el conurbano supera los $960 y profundiza el peso del gasto en movilidad para millones de usuarios.
La medida, aplicada sobre las líneas que operan en el Gran Buenos Aires, incorpora no solo la actualización mensual prevista, sino también un recargo extraordinario vinculado al fuerte incremento del combustible, que en los últimos meses acumuló subas por encima del 23%.
Desde el Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires explicaron que el esquema tarifario intenta sostener el funcionamiento del sistema en un contexto de creciente presión de costos y menor asistencia nacional. El combustible, uno de los principales insumos del sector, representa cerca del 20% de la estructura de gastos.
Con los nuevos valores, el boleto mínimo pasó a $968,57, mientras que quienes no tengan registrada la tarjeta SUBE deberán pagar casi el doble. En tramos más largos, los pasajes superan los $1700.
El impacto también se replica en el Gran La Plata, donde el boleto inicial supera los $1050 y escala significativamente según la distancia recorrida.
Sin embargo, en los recorridos interurbanos la situación es aún más exigente. Desde mediados de marzo, líneas de mayor extensión —como la 322 que conecta Las Heras con Cañuelas— ya superan los $4.700 por viaje con SUBE nominalizada, reflejando el fuerte impacto de los aumentos en los trayectos de larga distancia.
En paralelo, la discusión por el financiamiento del transporte suma tensión política. Desde la administración bonaerense sostienen que la reducción de subsidios por parte del gobierno de Javier Milei trasladó mayores costos a las provincias y, en consecuencia, a los usuarios.
La diferencia con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires también refleja ese esquema. En territorio porteño, el aumento aplicado fue del 5,4%, considerablemente menor al de la Provincia, en un sistema que mantiene mayor nivel de cobertura con subsidios.
El nuevo cuadro tarifario vuelve a poner en evidencia cómo la reconfiguración del esquema de financiamiento nacional impacta directamente en el bolsillo de los usuarios, en un escenario donde el transporte se consolida como uno de los gastos más sensibles dentro del presupuesto familiar.




