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Copa Libertadores: En un partido palo y palo Boca y River empataron en la Bombonera.

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Un día después de lo previsto y con mucha menos agua de la anunciada, finalmente se dio inicio al duelo de ida entre Boca y River. El primer Superclásico por la final de la Libertadores terminó 2 a 2 en La Bombonera, Con estos resultados y sin la regla del gol de visitante, ninguno llega con ventaja a la vuelta del sábado 24 de noviembre en el Monumental. Wanchope Ábila y Benedetto marcaron para Boca, mientras los goles de River fueron de Pratto e Izquierdoz en contra.

Marcelo Gallardo, ausente en banco y mirándolo desde el monumental por una sanción de Conmebol; su emplazo circunstancial es Matías Biscay, sorprendió con una línea de cinco defensores, con Martínez Quarta haciendo de tercer central entre Maidana y Pinola. Sin embargo, eso no cambió el habitual estilo de juego que propone su equipo que, en los primeros minutos del partido, se adueñó de la pelota gracias a la movilidad de Gonzalo Martínez. El Pity ya fue cortado varias veces con falta por los jugadores xeneizes, que hace tiempo no le encuentran la vuelta al diez millonario.

En el inicio del partido fue mejor River, que ya hizo intervenir dos veces a Rossi. El arquero local resolvió de buena manera para desviar un tiro libre de Martínez y un peligroso cabezazo de Borré.

Boca, por su parte, apostoa buscar a Villa y Pavón por los extremos que es lo que mejor le sale, para que desborden y asistan al referente de área: Abila. Pero muy solitaria la tarea de ellos tres.

El complemento fue incluso más luchado y parejo, ya sobre el final del partido, Armani le sacó un mano a mano clave a Benedetto. River perdió a un jugador clave de cara a la revancha: el colombiano Borré vio la tarjeta amarilla por una falta en la mitad de la cancha, llegó a tres en el certamen y se perderá el encuentro en el Monumental.

Apenas finalizó el partido, sus compañeros se marchaban hacia el túnel, cuando noto que varios iban con la cabeza a gachas no se la bancó. «¡Con la cabeza arriba, la concha de tu madre!», empezó a gritar Carlitos. Sacado, a mil, furioso por la actitud de sus compañeros de equipo. 
Y no fue el único. Apenas el chileno Roberto Tobar indicó el final del partido, tanto Guillermo como Gustavo Barros Schelotto salieron disparados del banco con el mismo objetivo: levantar a sus dirigidos, darles ánimo. 

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